Cómo vivir las vacaciones cuando estamos atravesando un duelo 

07/02/2026

Las vacaciones suelen asociarse a descanso, encuentros, viajes y momentos para disfrutar con las personas que queremos. Sin embargo, cuando estamos atravesando un duelo, estas fechas pueden vivirse de una manera muy diferente. Lo que para muchas personas representa una época de desconexión y alegría, para quien ha perdido a un ser querido puede convertirse en un momento especialmente difícil.

Durante las vacaciones es posible que las emociones se intensifiquen. La ausencia de esa persona se hace más presente, afloran recuerdos de momentos compartidos, cambian las rutinas y puede aparecer la sensación de que el mundo sigue avanzando mientras tú intentas adaptarte a una realidad completamente distinta.

Irse de vacaciones después de una pérdida no significa dejar de sentir dolor ni obligarte a disfrutar como si nada hubiera cambiado. Cada persona necesita encontrar su propia manera de atravesar estos días, escuchando sus necesidades y dándose permiso para vivir este momento con el ritmo que necesita.

Si estás viviendo un duelo y se acercan las vacaciones, es posible que aparezcan dudas, miedo a sentirte solo/a o la sensación de no saber cómo afrontar estas fechas. En este artículo quiero compartir algunas reflexiones que pueden ayudarte a transitar este periodo con más cuidado y acompañamiento.

¿Por qué las vacaciones pueden resultar especialmente difíciles durante un duelo? 

Las vacaciones suelen romper las rutinas del día a día y cambiar el entorno en el que nos movemos. Además, es habitual que aparezcan recuerdos, tradiciones compartidas o la ausencia de las personas que antes formaban parte de estos momentos. Todo ello puede hacer que el dolor se viva con más intensidad. 

Cada persona vive este momento de una manera diferente. Algunas sienten la necesidad de mantener ciertas tradiciones, mientras que otras prefieren tomar distancia de todo aquello que les recuerda a la persona que ya no está. 

Puede que este año no te apetezca reunirte con la familia o volver a ese lugar donde compartiste tantos veranos con tu ser querido. Tal vez, en este momento, sientes que necesitas protegerte de unos recuerdos que todavía duelen demasiado. Y eso también es válido. 

Respira, toma contacto con lo que necesitas y no te juzgues por ello. Todo lo que estás viviendo, incluso antes de que llegue, es normal en tu situación. No pongas en duda todo el camino recorrido. Hay momentos en los que simplemente el viento sopla con más fuerza.

Escucha lo que necesitas durante las vacaciones 

Es fácil dejarse llevar por los planes de los demás o por el paso de los días sin un rumbo claro. Sin embargo, suele ayudar dedicar un momento a pensar qué podría hacerte bien a ti. Quizá prefieras quedarte en la ciudad y disfrutar de un parque, de la playa o de alguna actividad cultural. Tal vez necesites unos días en la naturaleza, una escapada a la montaña o compartir un viaje con alguna persona de confianza.

Se trata de dar cierta estructura a estos días. Tener un pequeño plan, aunque sea flexible, suele aliviar la sensación de vacío y evita tener que decidir cada día desde el cansancio emocional.

Cuida de ti y busca apoyo cuando lo necesites 

Elige aquello que sientas que puede cuidarte durante estos días. Cuida tu cuerpo, tus sentidos, dales momentos de descanso y también de actividad. También puede ayudarte encontrar algo que estimule tu mente o que despierte tu curiosidad.

Procura no aislarte por completo. Aunque necesites momentos de soledad, atravesar el duelo acompañado/a suele ser más llevadero. Sabes bien que la soledad no es buena compañera para transitar tu duelo. Ahora bien, encuentra el equilibrio entre respetar tu necesidad de estar contigo y permitir que otras personas puedan acompañarte cuando lo necesites. Aunque ahora todo parezca confuso, confía en aquello que sabes que, en otros momentos de tu vida, te ha ayudado a sentirte un poco mejor. 

Adapta las vacaciones a tu proceso de duelo 

Con todo esto, lo que estoy intentando decirte, es que cualquier opción puede ser válida si nace desde el cuidado hacia ti misma/o y no desde la obligación o la culpa. Nadie mejor que tú sabe lo que puede ayudarte. Además de que, si cuando llegue el momento descubres que algo te resulta demasiado difícil, también puedes cambiar de plan. Adaptarte no significa retroceder; significa seguir respetando lo que necesitas. No te dejes llevar por la apatía. Solo tu voluntad y compromiso serán las que consigan ayudarte a tirar adelante tu vida y para ello, y especialmente en momentos tan difíciles y vulnerables, debes ser muy honesta/o contigo misma/o.

Confía en tu propio ritmo 

Escucha lo que necesitas, compártelo con las personas de tu entorno si lo deseas y date permiso para cambiar de idea siempre que lo necesites. No hay una forma correcta de vivir estas vacaciones ni una manera adecuada de transitar el duelo. Hay únicamente un camino: el tuyo. Sigue avanzando paso a paso, con la misma amabilidad con la que cuidarías a alguien que quieres. También tú mereces ese cuidado. 

Y si por alguna razón sientes que las fuerzas te fallan, pide ayuda a un profesional para que te acompañe. Recuerda que no tienes por qué hacer sola/o este camino.

Médico terapeuta
en pérdidas y duelo provocadas
por enfermedad o muerte.

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