El duelo no es un proceso lineal ni tiene una duración exacta y eso, en ocasiones, puede desorientarnos en saber si nuestro proceso avanza de manera adecuada o si, por el contrario, se está estancando.
Cada duelo es una vivencia única y depende de la historia y las circunstancias de cada pérdida. De ahí que quiero ofrecerte algunas pautas para que puedan ayudarte a reflexionar sobre si algunos de los siguientes síntomas se mantienen en el tiempo y no encuentras la forma de que calmen.
- La tristeza, el enfado o ambos siguen siendo intensos e interfieren en muchas de las actividades de tu vida.
- La culpa no te abandona. Te sigues reprochando lo que hiciste o bien lo que no hiciste, lo que dijiste o lo que callaste, no dejándote vivir en paz.
- Poco a poco te aíslas y te distancias de amigos, familiares y de actividades sociales, poque no logras sentirte bien en ningún lugar.
- Sientes soledad aun estando acompañada. Vas perdiendo la conexión con tu gente. La vida parece seguir para todos, mientras que para ti se ha detenido
- Te invade un sentimiento de vacío, de falta de sentido, de ilusión o de esperanza.
- Pierdes el interés en las cosas y te resulta difícil mantener tu día a día: ya sea en tu trabajo, estudios, autocuidado, en mantener las tareas cotidianas o aquellas actividades que antes disfrutabas.
- Aparecen deseos de morir o pensamientos suicidas
- Tienes pensamientos o imágenes intrusivas relacionadas con la pérdida: el momento de la muerte, el accidente, la información médica recibida …
- Notas desequilibrios físicos: tienes problemas con el sueño, el apetito, la alimentación, contracturas musculares, molestias intestinales, dolores de cabeza, entre otros.
- Te resistes a los cambios que la perdida trae consigo: intentas continuar como si nada hubiera pasado.
Si varios de estos síntomas te siguen acompañando con intensidad, es importante que sepas que el tiempo por sí solo no va a curar tu duelo. Reconstruir tu vida tras una pérdida es un proceso complejo que requiere voluntad, esfuerzo y acompañamiento.
🪻Mi mejor consejo es que no recorras el camino sola. Buscar apoyo profesional puede ser una manera de cuidarte, de prevenir que tu duelo cronifique o se complique y de abrir la posibilidad a aprender a vivir sin la persona fallecida (o la capacidad perdida en caso de enfermedad) y a encontrar poco a poco el camino de una vida plena. Estoy aquí para ayudarte, contáctame.





