Hoy en día cuidamos nuestro cuerpo para que esté tonificado, para tener una piel tersa, para borrar las manchas del sol, para que nuestro cabello no quede encrespado con la humedad del ambiente… Pero apenas se habla de las señales físicas del duelo y de cómo el cuerpo nos avisa cuando atravesamos una pérdida
La experiencia de una pérdida significativa llega a todo tu ser sin distinción, y su impacto se muestra no solo a través de las emociones de añoranza, tristeza, culpa, rabia…, sino que también afecta a tus pensamientos, a la manera en que te ves a ti mismo, cómo percibes las relaciones, cómo entiendes la existencia y, no menos importante, también se expresa en tu cuerpo.
Por eso, hoy quiero detenerme en cómo el duelo se manifiesta en tu cuerpo. Pues cuerpo, emoción y mente están íntimamente entrelazados, y desatender el malestar de una de las partes compromete la recuperación de las otras.
Síntomas físicos comunes durante el duelo
El proceso de duelo es un elemento estresor en nuestras vidas que consume energía, agota y te resta capacidad para responder como antes. Además, de forma interna, también afecta al funcionamiento de órganos que realizan funciones específicas del cuerpo, mostrando cómo el duelo también impacta en la salud física. Por ejemplo:
Se activa nuestro sistema nervioso liberando hormonas del estrés, pudiendo provocarnos:
- Trastornos del sueño: Insomnio, sueño interrumpido, o sueños intensos.
- Agitación, ansiedad o incluso ataques de pánico.
- Dificultad para concentrarnos o para tomar decisiones.
- Irritabilidad, fatiga debidos a la falta de un correcto descanso.
- Caída del cabello, uñas frágiles…
El sistema digestivo también refleja el duelo:
- Algunas personas pierden el apetito, o bien comen en exceso para calmar la ansiedad.
- Aumentamos o perdemos de peso significativamente en poco tiempo.
- Sentimos la boca seca, acidez de estómago, o tenemos digestiones pesadas o malas.
- Se altera nuestro ritmo de defecación: tenemos estreñimiento o diarreas.
- A veces podemos sentir náuseas.
El sistema inmunológico se debilita cuando el estrés del duelo se mantiene en el tiempo. Pueden aparecer resfriados, infecciones o una recuperación más lenta, señales físicas claras del impacto del duelo en el cuerpo.
El sistema cardiovascular, debido al impacto emocional sufrido, puede cursar con:
- Sensación de falta de aire o de dificultad para respirar.
- Aumento de la presión arterial.
- Aumento de las pulsaciones cardíacas.
- Mayor riesgo de trastornos cardíacos, sobre todo en los primeros meses tras la pérdida.
Dolores físicos y sensaciones corporales que afloran:
- Dolores de cabeza, de mandíbula, articulares…
- Contracturas musculares en el cuello, espalda, lumbares…
- Sensaciones difíciles de precisar como un “peso”, “vacío” o “bloqueo” corporal.
- Tensión, agotamiento, insensibilidad.
Cada persona experimenta síntomas físicos del duelo distintos y, aunque sean normales dentro del proceso, no quiere decir que no deban ser atendidos, especialmente si son intensos, si perduran en el tiempo o si nos impiden mantener la vida que llevábamos antes de la pérdida.
El cuerpo somatiza el duelo, se revela, grita cuando no le prestamos la atención que necesita, del mismo modo que lo hacen nuestras emociones, pensamientos y forma de percibir el mundo. Cada malestar es una manera que tiene el cuerpo de hablarnos, una señal física del cuerpo para pedir atención o descanso. En un primer momento, ese síntoma es una alerta, pero si lo ignoramos continuamente, puede llegar a enfermarnos o a quebrarnos por completo.
Si tiendes a ignorar las señales físicas de tu cuerpo, te invito a que te preguntes por qué lo haces, por qué no atiendes esa parte de ti, tu casa. Observa si existe algún miedo a sentir el dolor de la pérdida, o si temes quedarte atrapada-o en él al mirarlo de frente. Párate a pensar si tienes espacios de silencio, de conexión contigo misma-o, o si por el contrario procuras mantenerte constantemente ocupada-o para no tener que mirar hacia ese lugar.
Riesgos de ignorar las señales físicas del duelo
El hecho de no atender los síntomas físicos del duelo y ocuparnos en actividades alternativas, no significa que éstos desaparezcan, solo es una manera legítima de intentar no escucharlos. Lo único que quiero que sepas es que, si esa se convierte en tu manera de transitar el duelo, corres el riesgo de que derive hacia un duelo crónico o complicado.
Algunas de las manifestaciones del duelo complicado o patológico son:
- Depresión o ansiedad crónica.
- Aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular.
- Afectación de la memoria y deterioro cognitivo.
- Fatiga crónica.
- Conductas de riesgo, abuso de sustancias, adicciones y riesgo de suicidio.
- Síndrome de Estrés Post Traumático.
Qué hacer cuando tu cuerpo te habla durante el duelo
Como ves no es pequeño el precio que podemos pagar cuando no atendemos adecuadamente las señales de nuestro duelo. Por ello te invito a aprender a escuchar su lenguaje y a atenderlo. Estos pasos pueden ayudarte a reconectar con tu cuerpo:
- Evitar la autoexigencia: Escuchar las señales de tu cuerpo, para atender lo que necesitas: a veces será poner un límite, a veces descansar, a veces compartir con alguien que te nutra y respete…
- Escucha activa y descanso: Párate unos minutos con el fin de aquietarte, silenciarte. Si no te detienes es imposible que puedas tener una escucha atenta de tu cuerpo.
- Buscar acompañamiento profesional: No anestesies las señales con medicación para evitar hacer el trabajo del duelo.
Recuerda que detrás de cada síntoma del duelo hay una parte de ti que está asustada, triste, insegura o desorientada, y que necesita ser escuchada y atendida con respeto, para ofrecerle el cuidado que ahora requiere.
No te desconectes de tu vivencia ni enfrentes tu proceso en soledad. Busca el apoyo social que necesites, ya sea familiar, amistoso o terapéutico, ya que es fundamental para el buen curso de tu duelo. Y, si crees que lo necesitas, busca apoyo médico: cuidar el cuerpo durante el duelo también es parte del proceso de duelo.





